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Diagnóstico

Normalmente, la diagnosis se realiza observando los síntomas y con una evaluación de la historia familiar. Para poder dar un diagnóstico de Síndrome de Tourette, los tics motores y fónicos deben estar presentes por lo menos un año. No hay pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar el trastorno, se realizan para descartar otras enfermedades.

El diagnóstico se demora con mucha frecuencia aún después del comienzo de los síntomas, ya que muchos médicos no están familiarizados con el trastorno, por lo que los niños no son entendidos en el colegio, en la casa, etc. Los padres, el resto de la familia y los amigos, al no conocer la enfermedad, pueden atribuir los tics u otros síntomas a un problema de tipo psicológico, aumentando de esta manera el aislamiento de quienes tienen este trastorno.

Como los tics pueden aumentar o disminuir en severidad o incluso estar ausentes, el diagnóstico puede ser complicado.

Criterios diagnósticos

  • Presencia de tics motores múltiples y uno o más tics vocales en algún momento de la enfermedad
  • Aparición de tics muchas veces al día, casi todos los días o de forma intermitente durante periodos mayores de un año.
  • Cambios en la localización anatómica, número, frecuencia, complejidad o severidad de los tics con el paso del tiempo.
  • Edad de comienzo anterior a los 18 años.
  • Los movimientos y ruidos involuntarios no pueden ser explicados por otros problemas médicos.
     

Criterios para el diagnóstico del "Trastorno de tics transitorios"

  • Tics motores y/o vocales simples o múltiples (esto es, vocalizaciones o movimientos súbitos, rápidos, recurrentes, no rítmicos y estereotipados).
  • Los tics aparecen varias veces al día, casi cada día durante por lo menos 4 semanas, pero no más de 12 meses consecutivos.
  • La alteración causa un notable malestar o un deterioro significativo social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
  • El inicio es anterior a los 18 años de edad.
  • La alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia  ni a una enfermedad médica (p. Ej., enfermedad de Huntington o encefalitis postvírica).